Por: Leopoldo Sánchez Grunert.
Decano Facultad de Ciencias Agropecuarias.
Universidad Pedro de Valdivia.
Tiendo a creer que si se hace la consulta en forma amplia, la mayoría de los ciudadanos estaría de acuerdo que la develación, es decir ,el conocer la verdad resulta trascendente.
Incluso, personalidades de talla como es el caso del premio Nobel Peruano, Mario Vargas Llosa, que ha dicho que apoya la transparencia, pero que esta a menudo genera riesgos ya que un Estado se debilita, y al ocurrir esto, podría incluso llegar a minar la democracia.
Y, aunque el tema que pretendo abordar, no tiene directa relación con los párrafos precedentes ,sin duda que estos pueden extrapolarse a algo aparentemente tan simple como es la transparencia en la rotulación de los alimentos.
Y aunque parezca una obstinación de mi parte insistir en una relación que puede pasar por alto cuando las cosas se analizan a la rápida,(como ocurre en la mayoría de los casos en nuestros tiempos), no puedo dejar fuera el aporte que Julián Assange ha prestado a la comunidad internacional al dar a conocer cuestiones oscuras, desconocidas por la mayoría de la gente con wikileaks. Como lo grafica con mucha gracia una nota que circula por Internet ,que ha mostrado cómo se hacen las salchichas, las cuales comemos con frecuencia, pero jamás tenemos presente de que se elaboran con pellejos, tripas, desechos y saborizantes. Así, de esa manera, se lleva a cabo la diplomacia y se manejan muchos negocios de toda índole: con falsedades, exageraciones y otras maneras de ver al rival, o al cliente-consumidor-ciudadano.
Con relación al tema que pretendo abordar, cual es la necesidad de rotular los alimentos, no se trata de anadar husmeando al estilo de la novela de George Orwell ,”1984”, sino tan solo conocer los componentes de los alimentos que tienen cierto grado de elaboración, mezcla de componentes, etc, que se expenden envasados .Ya es hora de ponernos serios en Chile, respetar el derecho a saber de la población ,y que sea obligatorio exhibir el listado y la proporción de estos componentes, y así, y solo así, los ciudadanos,(consumidores) tengan por fin el derecho a decidir por si mismos si adquieren tal o cual alimento que tiene tal o cual característica o prefieren otro ,pero con la información adecuada para resolver, cosa que hoy día es imposible.
Y, en el caso que me interesa, cual es la propuesta,(muy tardía a mi juicio, pero más vale tarde que nunca), que norme la rotulación de los alimentos y la publicidad alta en sal ,grasa y azúcar con el fin de disminuir la preocupante obesidad, particularmente infantil ,si pudiéramos simplificar la discusión yo diría que es: Hacer obligatorio en el etiquetado, los componentes en estos tres elementos: Grasa, Azúcar y Sal lo que facilitaría de manera importante la comprensión de la gente al momento de decidir que comprar y por lo tanto ,que alimento consumir. Vale también incorporar dentro de la información a rotular ,cosa que no se estaría incluyendo en la normativa en discusión si hay componentes producto de manipulación genética,(transgenia),no obstante que muchos productos elaborados que se expenden en nuestro país, tienen importantes componentes transgénicos sin que la gente lo sepa.
” elegir vivir sano tiene que ser posible solo cuando se está informado”
Especialistas en nutrición opinan que “aquí no puede haber solo libertad para que las personas elijan lo que quieren consumir, si no que también esta libertad tiene que ser regulada. El país debe regular que haya alimentos sanos y seguros.
Respecto a la propaganda de comida alta en grasas que la ley también pretende regular, especialistas afirman que “hay niños muy influenciables”. ”Un niño pequeño donde le entregan de regalo dentro de la Cajita Feliz ,sean unos tazos o cualquiera de esas cosas, compra el alimento por el interés del regalo, no por el alimento en sí, y el niño se lo va a comer, obviamente a señalado la directora de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, doctora Teresa Boj, quien se refiere además a la venta de alimentos altos en grasas, sal y azúcar al interior de los colegios, y ha dicho que “eso tiene que ver con una definición política muy importante que el gobierno tiene que asumir”.
“Tiene que haber regulación al interior de las escuelas, va ser bueno para su salud, y tendrá el legitimo derecho y la libertad de salir del colegio y comprar afuera lo que quiera y lo va poder seguir haciendo igual y siempre, esa libertad no se está inhibiendo, si no que el consumo al interior de la escuela, es el que se debe inhibir”, afirma.
La profesional cree que en el caso de los universitarios “tenemos que lograr que ellos tengan un mayor conocimiento y que definitivamente ellos también se movilicen en este ámbito y dirección”.
Finalmente también se refirió a la negativa de la Sofofa al proyecto de ley. “El temor de que tiene la industria tiene que ver más con tratar de atajar la ley más que con el concepto mismo, porque si hay un coctel en tu casas vas a comprar papas fritas igual”, afirma.
Quizás un poco superficial, por razones de espacio cito los primeros cuatro artículos de este proyecto de ley, de un total de 11 pero que en estos cuatro citados , se puede observar el espíritu de la propuesta y sus bondades.
Artículo 1: Será responsabilidad del fabricante, importador o productor que la información disponible en el rótulo de los productos sea íntegra y veraz.
Artículo 2: Los alimentos deberán informar en sus envases los ingredientes que contienen, incluyendo todos sus aditivos. El Ministerio de Salud, mediante el Reglamento Sanitario de los Alimentos, determinará, la forma y los colores de las etiquetas con los contenidos de energía, azúcares, sodio, grasas saturadas y los demás que el Ministerio de Salud determine. No se podrá adicionar a los alimentos y comidas preparadas ingredientes o aditivos en un porcentaje superior al que fije el Ministerio de Salud mediante reglamento.
Artículo 3: No se podrá adicionar a los alimentos y comidas preparadas ingredientes o aditivos que puedan inducir a equívocos, daños a la salud, engaños o falsedades.
Artículo 4: Los establecimientos educacionales deberán incluir en sus programas de estudios, en todos sus niveles y modalidades de enseñanza, contenidos que desarrollen hábitos de una alimentación saludable y programas curriculares al menos tres bloques semanales.
Llama la atención, que la propuesta ,que siendo muy razonable y necesaria, pudiendo transformarse en una política de salud pública importante dentro de lo que es el control de la obesidad infantil en Chile, una enfermedad que cada día aumenta su prevalencia en los estudiantes chilenos ,llame poderosa y peligrosamente la atención que la SOFOFA, (Sociedad de Fomento Fabril), el gremio del sector industrial chileno, afirme que la ley perjudicaría a la industria y que obstaculizaría las importaciones y exportaciones, al cuestionar la composición de los productos. Más preocupante aún es que el propio Gobierno le quitara el apoyo al proyecto ,y que el ministro de salud, Jaime Mañalich, lo tildara de “absurdo y completamente inaplicable” y que con él “se llega a situaciones completamente ridículas”. Este peligroso lobby que hace la industria presionando al gobierno se ve muy poco presentable dando la razón a quienes desde un comienzo de la administración Piñera han advertido que este es el gobierno de los empresarios para los empresarios y los ciudadanos en esto ,poco o nada tienen que decir.
Es de esperar y hay que estar atento a los acontecimientos. ¿Queremos menos obesidad y una población más sana o nuestro interés principal es que los industriales ganen dinero a como de lugar?
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